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viernes, 13 de noviembre de 2009

La lámpara.

-Vámonos, que ya es tarde y mañana es Lunes. Hay chamba, acuérdate.
-No, hermano, yo aquí me quedo.
-Ándale, cabrón; no te me pongas necio.
-No es necedad, Christian. No pienso irme, eso es todo.
-Entonces sí es necedad- Christian largó un suspiro mientras clavaba la mirada en el vidrio de los ojos de Bernardo -Bien sabes que con esto no solucionas nada, mejor dejarlo por la paz.
-Lo dejaré cuando yo quiera. Ya te dije, aquí me quedo.
-¿Estás seguro?
-Lo estoy.
-Allá tú.

Christian levanta sus cosas, le regala a Bernardo una palmada en la espalda y sube las escaleras del sótano. Su calva, lustrosa, roza la pantalla de aluminio de la lámpara colgante. La luz se balancea iluminando, un tiempo sí, un tiempo no, el cuerpo descuartizado de Raquel

Víspera.

Mañana a primera hora parece tan lejano. Todavía no sé si se puede fumar en este sitio. “Mañana es el gran día” me dijeron palmeándome los hombros antes de despedirme. Mañana es el gran día, eso lo sé, pero lo que no sé es si en definitiva es el último, o si es el primero de todos. Quisiera poder salir a la calle y correr y huir de todo y todos, y tomar un barco, o un tren, o robarme una moto para perderme entre las luces del otoño. Quisiera salir de esto, eso es todo. Y fumar como poseído, también quiero eso. Pero sobre todo quiero salir de esta suerte de hoyo en que me metí a mí mismo. Porque fui yo quien dio el tiro por el anillo. Ella dijo “Sí”, pero ya era tarde. Al momento yo ya me había arrepentido, qué hacerle. Yo solo fui el culpable de encadenarme a un cuarto, y a una hora, y a un día. Y el día es mañana, y la hora se acerca, y yo sin un cigarro.

Me despertaron los golpes en la puerta. Me puse el traje. Por más que insistieron me rehusé a probar bocado. Cuando vi al sacerdote no dije nada, y él tampoco hizo un esfuerzo por hablarme. El único que estuvo conmigo fue mi primo, el abogado. Le pedí un cigarro, pero no traía o no quiso dármelo. Cuando entré todos los ojos estaban fijos en mí. Sus padres me observaron fijamente tras el enorme cristal que nos separaba. Yo no pude verlos a los ojos. Estaba consciente de que cada segundo me iban amarrando más y más, pero no hice nada, ya todo estaba perdido.

Suspiré.

Luego sentí cómo me penetraba la aguja.

jueves, 2 de julio de 2009

Es triste porque no disfruta.

Es triste porque no disfruta.
La ve bailar encima de la mesa de centro
y en vez de dedicarse a ver cómo es que va dejando caer su ropa pieza por pieza,
en vez de sentirse cohibido por no tener un cojín para ocultar la erección,
en vez de imaginar que podrían estar sacudiendo el bosque de resortes de su cama,
no deja de observar que la madera de la mesa se pandea
e imagina que la mesa se rompe, que el pie de ella da contra el piso, que su tobillo se hace trizas,
o que pierde el equilibrio, que su nuca da contra el filo del mueble de la tele,
o que se va de boca, que su rostro se estrella contra la pecera, que un vidrio le atraviesa el ojo,
o que nada de esto sucede porque él reacciona a tiempo y que ella se lo agradece con tierna mirada.
O quizá que ella detendrá su baile para invitar al de a lado, su cofrade del voyeurismo, a subir a su cuarto para follar locamente mientras que él, tirado en el sofá, sentirá toda la calentura y las erecciones que no tuvo cuando la veía moverle las nalgas.

domingo, 28 de junio de 2009

Sombra.

Gabardina al piso y una bufanda roja que le llegaba a las rodillas. Le seguían las sombras, y a veces él mismo era una sombra. Si le pedían su nombre les decía "Es el mismo que tenía mi padre". Si le preguntaban cómo se llamaba su padre, él les respondía "Mi padre nunca tuvo hijos", y a veces se desaparecía.

viernes, 22 de mayo de 2009

Bar

Soñé que estaba triste, que estaba sentado en la barra con un par de botellas vacías enfrente. Soñé que llegabas y te preocupabas, que se notaba que me sentía mal. Soñé que me preguntabas “¿No te sientes bien, guajolote?” con una voz bastante linda. Soñé que fue tan linda tu voz, tu comentarios, tu entonación en el “guajolote”, tu cara, tu mirada; que no pude menos que sonreírme a mí mismo y voltear y responderte con mi voz más seria y tranquila (como después de un suspiro) “Ahora sí”. Y luego corría a vomitar.

Pero eso ya no es bonito.

Enamórate del resto.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Conversación reibenesca.

[Yo soy el de la letra blanca]

Mira, algún día yo agarraré y escribiré un libro bien bien pinche complejo
("para el deleite de los eruditos" lo llamará la crítica)
y lo intitularé: "Chaquetas literarias"
nomás para quitarme la espinita...
Jajajajajaja
¿Qué tal, papá?
Yo quiero escribir dos libros complejos, de hecho.
Uno como el tuyo.
Y otro que simplemente no tenga ni madres de sentido.
Jajajaja
¿Algo así como Finnegan's Wake?
Sí, algo por ahí.
Jajajaja
Jajajaja
Y que todos los críticos se quiebren el coco pensando qué significa.
Y nunca decir.
Y, al morir, dejar un ensayito que diga que simplemente escribí sandeces para cagar el palo.
Jajajajaja
Me late, me late
Jajajajaja
Y ya después vas y lo depositas en las oficinas de la RAE
con instrucciones de que no se abra hasta el 2170
para que la tribu de especialistas en tu libro
(psicólogos, literatos y la onda)
lo abra
y vea cómo su vida deja de tener sentido.
Jajajajaja.
Estará repleto de neologismos sin sentido, adjetivaciones arcaicas, galicismos, esquizofrenologías y demás.

Jajajajajaja
Jajajaja
También algún día voy a hacer
un libro para niños...
Oh, y un libro surrealista, como el de los cronopios de Cortázar.
A huevo.
Yo quiero hacer un libro dadá.
Jajajaja
Sí, no mames... "cubismo literario"
Retrosimbolismo.
No tengo idea de cómo puede ser, pero tal vez luego lo sepa.
Jajajaja
Literatura anhídrica
Jajajaja
Teatro tabaquista.
Jajajaja
Hummm...
¡Poesía molar!
Jajajaja
Fíjate que me gustan las muelas.
Son tiernas.
Me gustan morras por sus muelas.
Bueno, no tanto, pero me gustan como atractivo físico.
Jajajaja
Chale...
¿Qué no sabes eso de "a caballo dado no se le ve el colmillo"?
Pero no son caballos ;D
Por eso me gusta que me monten a mí.
Me gusta ser caballo de rodeo.
Jajajaja
Bien Jaime López.
¿Cuál rola?
Creo que no la he escuchado.
La de “Me siento bien pero me siento mal“
Aaah sí
“no me acuerdo qué y se me encaramó.”
Jajaja
Sí, exacto
Llegué a la cama
Así mero.
Así mesmamente
¨Oh, no... m'átopella!"
Jajajaja. Caray, me encanta esa chiste..
(Ensayos kilobyteanos)
Sé que ya escuché ese chiste, pero no lo recuerdo...
(Poesía lúbrica)
(Teatro vaginoplástico)
el de la onomatopeya
y el pollito
Ah, sí, ya. Jajaja.


Esta conversación la tuve hace como un mes con mi amigo Rafael (http://reiben.blogspot.com/). Por alguna extraña razón la había copypasteado a un archivo de word. Hoy lo reencontré. Me causó tanta gracia (somos simpáticos, pues) que decidí postearlo.

Oh, y para los que no se lo sepan, aquí va el chiste del pollito:

-¿Sabes qué es una onomatopeya?
-Sí...
-(Tienes que decir que no...)
-Oh... no, no lo sé.
-Una onomatopeya es un pollito que va caminando por la calle, que ve un camión que se dirige a él, y que grita: "Oh, ¡No!... ¡M'atopella!
-Ah.

martes, 12 de mayo de 2009

Trabas

Te abrí la puerta de mi casa y luego la cerré en tus narices.
Tú no te fuiste.

Luego abrí una ventana del segundo piso, te invité a entrar por ella.
Y tú no te fuiste.

Caíste en una caja de arena para gato que yo, hábilmente, había colocado en tu camino.
En vez de irte molesta (como me imaginaba) me sonreíste; y así fue que caí en cuenta que realmente querías estar conmigo.




Tengo miedo.

¿Quién eres
y qué carajos quieres conmigo?

jueves, 9 de abril de 2009

Dulía enamorada.

Quisiera ser santo para ver mi imagen en las iglesias.

Quisiera ser santo, y quisiera que me llamaran San Humbertolaquio de la Berenjena.

Quisiera ser santo y ser patrón de las quesadillas.

Quisiera ser santo y ordenar que todos los días le cambien los calcetines a mi estatua.

Quisiera ser santo y que en los 29 de febrero me dejen descalzo para evitarme el pie de atleta.

Quisiera ser santo y lograr que mi estatua lleve siempre una bufanda.

Quisiera ser santo y que la canción que canten para mí mis feligreses sea la de Y nos dieron las diez.

Quisiera ser santo, y que tú fueras santa, y que tu estatua estuviera frente a la mía.

Quisiera ser santo y que la gente me dejara queso, y condones, y tortillas de harina.

Quisiera ser santo y que tú fueras Santa Licha, Santa Lichita del niño Don Chuy.

Quisiera ser santo y que la gente venda páginas de libros, que nunca tuve, como reliquias.

Quisiera ser santo y que tú seas patrona de las manzanas de caramelo y de la prensa rosa.

Quisiera ser santo y que quien sea que te venere deje a tus pies monedas de plata.

Quisiera ser santo y que por las noches despiertes y toques mi estatua como quien toca una puerta.

Quisiera ser santo para despertarme y salir a cenar contigo.

Quisiera ser santo para que salgamos a vivir de mis condones y de tus ahorritos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Schadenfreude

"La gente siempre se está muriendo, men; ¿cómo no va a ser buen bisnes?" se fue convirtiendo en algo así como su lema. Y es que, a Armando el negocio del panteón le había caído de pura suerte. Hacía unos cinco años que se lo había dejado en herencia un tío que pasó a rellenar uno de sus propios lotes. Él tan sólo tuvo que llegar, firmar papeles, y encontrarse un bar simpático, para comenzar a decir "Armando Quiróz Herrera, un gusto, mi tarjeta, Funeraria Jardines; guárdala bien, que ya verás que la vas a necesitar, men". Y fue así como lo conocí yo; entre ron, cigarrillos rubios y constantes "recomiéndame con tus amigos".

Y a partir de entonces comenzó la algarabía de las reuniones, las decenas de botellas de Antillano, los cigarrillos quemados, los tacos de madrugada, la interminables pláticas sobre política, economía, evacuaciones involuntarias y sobre añejos recuerdos de los Bitles. Luego, escucharlo cantar de memoria el sountrack entero del Libro de la Selva con su voz de tenor y su guitarra sorda, y corearle canciones de Jose Alfredo, y despertar en el sillón de su casa para desayunar chettos del cenicero. Todo fue fiesta, todo fue vino, todo fue cerveza con cigarrillos kents, y desveladas, y crudas, y todo fue, en fin, una excelente serie de noches que se detuvieron el día en que se le perdió un muerto. El primero de ellos.

martes, 24 de febrero de 2009

Hoy sí

Ahora resulta que Jesucristo va al oxxo y compra un six de cervezas.

Y yo me pregunto si daré algún día con el Twitter de Cervantes.

Seguramente diría algo como "¿Recuerdan aquél lugar de la Mancha? Bueno, pues resulta que hoy sí tengo ganas de acordarme...".

lunes, 23 de febrero de 2009

Ganado

Es mentira que cerrar los libros y observar a la gente cuando andas en los camiones sea más interesante. Por lo menos no aquí; en esta ciudad no son personas sino ganado los que van por los camiones. Ganado que se balancea, ganado que va rumiando, ganado que da de brincos en los baches, ganado que ve al vacío con ojos de ganado. En fin, puras pinches vacas.
Ella también es ganado; pero ganado bonito, como ternera café. Ternerita de ojos grandes que no me ve cuando le sonrío. Sabrá dios si evita mi sonrisa por pudor, mala sincronización o por idiotez vacuna. Hago la prueba y le sonrío cuando estoy seguro de que estoy en su rango visual. Se voltea. Vaca idiota. Ternerita linda linda.

Quisiera conocer una frase certera, una que me abra todas las puertas, una que le tumbe los calzones. Algo así como "Vaquita, vaquita linda, ¿no te has hartado ya de fingir el mundo?". Quitando lo de vaquita es una frase que de seguro pega. Todos estamos hartos de fingir el mundo.

Pero no se lo diría. Me faltan huevos. Además el chofer empieza a acelerar, y acelera porque sabe que en esta recta casi nadie se baja. Y me gusta que se emocione, pero me encanta más matarle la ilusión al jalar el cordón a último minuto, y adoro que el ganado se vaya de boca cuando el chofer da el frenazo. Vacas bobas.

viernes, 23 de enero de 2009

Un paréntesis

Eres (y por "eres" me refiero a ti (y, por "ti", me refiero a tu persona (y, por "tu persona", me refiero a tu ente moral ( y, por qué no, también a tu ente físico (y, por "ente físico", me refiero concretamente a tus caderas (y, por "tus caderas", me refiero al mundo entero (y el mundo entero que son tus caderas, para mí son la onda) que es la onda) que son la onda) que es la onda) que es la onda) que es la onda) que eres la onda) la onda.

La onda, definitivamente... por lo menos para mí, (y, por "mí", me refiero a mi persona (y, por "mi persona", me refiero a mi ente moral (y, por qué no, también a mi ente físico (y ya me deprimí) que me deprime) que me deprime) que me deprime) que, de cuando en cuando, me deprimo.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La verdad es que...

Siempre que piso caracoles me dan ganas de llorar.

lunes, 11 de agosto de 2008

A Felizardo no se le para

- ¿Qué sucede?
- No sé
- ¿Te sientes incómodo?
- No
- ¿Pasó algo malo?
- No realmente
- ¿Te molestó lo que hice?
- ¿Qué cosa?
- Lo de los dientes
- No, no me molestó
- ¿Estás preocupado por algo?
- No
- ¿No te gusto?
- Sí, claro que me gustas
- ¿Entonces?
- Se me olvidó que venías hoy y desayuné pato.

Felizardo se encuentra a la vecina en las escaleras

- Buenas tardes
- Buenas
- Oye, una preguntita: ¿tú no sabes quién dejó abierta la puerta del cancel anoche?
- No, vecina; yo anoche cené una ensalada rusa

Felizardo contesta el teléfono

- Sí, ¿bueno?
- ¿Bueno?
- ¿Con quién hablo?
- ¿Con quién desea hablar?
- Con Felizardo
- Yo soy Felizardo... pero no soy él, soy otro.

sábado, 19 de julio de 2008

La mancha

Y a él se le ocurrió preguntar a las 12.30 de la noche

-¿Qué escribo?-

Y ella respondió:

-Algo de un alienígena-

Minutos después, él preguntaba:

-Un alienígena, ¿y qué más?-

Y ella.

-Y un perro-


Y así salió esto.



Saúl Omar despertó a media madrugada. En medio del habitual silencio nocturno de su casa de campo, se escuchaba el seco andar de quienquiera que estuviese merodeando por su sala. Sin dudarlo, y con la mayor calma posible, Saúl Omar sacó su rifle del armario y tomó dos cartuchos nuevos en completo silencio. Tan sólo se escuchó el sordo «tchk» del arma al cargarse.

Abrió la puerta del cuarto, bajó las escaleras, cruzó el pasillo, llegó a la sala. Una serie de huellas azules semi-fluorescentes llegaban a la puerta del baño. Una luz azul salía entre las orillas de la puerta. Saúl Omar tragó saliva, empuñó el rifle, y soltó una patada que dejó en astillas el marco de la puerta.

Dentro, una criatura se limpiaba su mano de tres dedos con papel de baño. Su primera reacción fue voltear a ver a Saúl Omar con aquellos ojos negros largos, enormes, con los párpados fijados verticalmente. Saúl le encajó un disparo entre ojo y ojo.
Salió completamente asqueado del baño. Gotas de esa sangre - a la vez metálica y líquida, como el mercurio- todavía se deslizaban por sus piernas velludas.

Salió a vomitar al jardín. Las huellas fluorescentes iban todavía por ahí. Cuando escupió el último resto de su cena, notó que algo brillaba con mayor intensidad cerca del pozo. Se dirigió hacia allí con el estómago todavía revuelto.

Cuando llegó, encontró a su perro, Flavio, tirado entre la maleza. Parecía muerto, pero todavía respiraba. Lento y pausado, a veces casi ronco; pero respiraba. Su pelaje tenía montones de las manchas fluorescentes.

Saúl Omar celebró, satisfecho, que su viejo ovejero siguiera vivo. Sin embargo, al momento de acercarse para comprobar que no tuviera herida alguna, Saúl Omar lo descubrió: las manchas fluorescentes que se distribuían por todo el pelaje de Flavio estaban especialmente concentradas en su zona genital. El perro no estaba muerto, estaba cansado; y Saúl Omar comprendió qué era lo que estaba limpiándose el alienígena dentro del baño.

jueves, 10 de julio de 2008

Tanates I

Joaquín estornudó en su celda, y del otro lado del mundo explotaban los canarios. Ya era tarde, no era hora, pero Roberto el intruso se deslizó entre los barrotes, caminó de puntas, dio una pirueta en el aire y le dijo a Joaquín al oído:
-Te voy a morder los tanates-

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cinco letras

-No sé, a veces se me pierden las letras; principalmente las vocales, las consonantes terminan siempre por ser las traviesas-

-¡No las pierdas! Son muy pocas...-

-Quizá solo queden 5 y se me colgaron de la lengua-

-A veces me duelen las letras...-

-No hay pomadas para el dolor de letras; ni vitaminas para su insuficiencia-

-No, chance y nada más se han inventado sus vacunas-

-Y los escritores al inyectarlas cantan: "ahi viene la A alzando los pies con sus dos patitas muy abiertas como ves..."-

-Jajaja, ¿Y asi los niños no lloran?

-No, no lloran, pero ellos pierden las vocales después-

-Y no lloran-

-Y no lloran...-

-Pero hay veces en que alguna pedrada tira alguna letra ocasional... y no hay vendajes para la hemorragia de palabras-

-como tintero roto-

-como goteras en la máquina de escribir-

-y no hay vendajes-

-no, ahora se cose-

-Y, ¿de qué es la aguja?-

-¿De qué es el hilo?-

-El hilo, de mis cuerdas vocales-

-La aguja, depende de a donde corra-

-¿y si corre a donde no debe?-

-¿y si dice lo que no puede?-

-ehh...-

-dilo y ya, ya sabemos ambos que es-

-yo no sé que es, ¿no ves que no tengo letras?-

domingo, 21 de octubre de 2007

Hipopótamos en Kansas (featuring Woody Allen)

Es que todo esto es un malentendido. Yo realmente nunca quise hacerlo. Digo, sí. Bueno. Sí, sí, yo sé que haber hecho... ajam, eso, 32 veces es "muchas veces para no querer hacerlo". ¡Pero es que ustedes no entienden el contexto!. Yo nunca quise hacerle eso a esas vacas. Verán, en realidad, lo que yo quería era- No, bueno, sí. Es que no entienden, ¡no entienden!. Yo sólo... ¡Es que no es algo tan grave, caray! Maté unas cuantas vacas y ya. Y no es como que eran personas o algo así. Eran vacas nada más. Además, no era mi intención, en realidad lo que quería- Si, sí estoy consciente de que las vacas no eran mías. ¡Cómo si no supiera que eran de Mr. Lockwood! Pero... es que ustedes no entienden...

Miren, vean, yo lo que hacía era llegar al rancho con mi disfraz de vaca. Me escurría entre la vacas y fingía que era amigo de ellas. ¡Cuantas veces no nos encontrábamos masque que masque hierba codo con codo!. Eventualmente, cuando el baboso de Timmy nos metía al establo, yo comenzaba con mi modelus dandi's... modelus dandi's... ¿así se dice no? ¡ah! modus operandis. ¿Cómo iba a saber yo?, Pero en fin. Agarraba y me quitaba el disfraz, me acercaba a alguna vaca dormida y la comenzaba a asfixiar. Sí, así lo hacía. Pero, ¡vamos! ¡que las vacas no sufrían nada! Estaban dormiditas y ya nomás no, no despertaban. Pero lo que yo quiero que ustedes entiendan es que no era mi culpa... Bueno, sí era mi culpa, pero nunca fue mi intención hacerles daño. Y en realidad no les hacía. Nomás se dormían y ¡caput! quedaban muertas. Pero es que en realidad, lo que yo quería era matar-

¿Que cómo me atraparon? ¿Qué no ya saben? Imagino que ya todos saben. ¡Ah! Para la declaración. Está bien, ta bien. Pues, es un tanto vergonzoso de hecho. Un día me quedé dormido antes de matar a Clara. Clara, la vaca. ¡sí, también tienen nombres!. Ah, si; bueno. Pues me quedé dormido sin querer, y el babosito de Timmy intentó ordeñarme por la mañana. ¡No tienen idea de cómo duele eso! ¡Es una crueldad para los animales!... Ajam, si, ajam... ¡Pero yo no las lastimaba! Nomás se dormían y ya... no les arrancaba la piel con la cosa esa...

Pero... es que ustedes no entienden. Yo nunca quise matar vacas. Mi sueño era distinto, pero me tuve que conformar con lo de las vacas; porque, díganme ustedes, ¿cuándo han visto vagar hipopótamos en Kansas?