Las funciones de la copa de un árbol son diversas y variopintas. Por ejemplo, hay quienes las utilizan para escapar de casa por las madrugadas, o para tejer nidos como los pájaros. Hay quien se cuelga de piernas desde sus ramas, y quien se sube sólo para tener una excusa para llamar a los bomberos y sentirse menos solos. Hay quien asalta una tienda y se esconde entre el follaje, y está también quien hace un nudo a una rama, se ata otro nudo al cuello, y da un brinco para formar la fruta más triste que ha colgado de un árbol.
Los troncos, ni se diga, también cumplen funciones importantes: Hay quienes se encadenan a ellos, y hay quien los abraza; hay aquellos que graban sus iniciales en sus cortezas, y quienes chocan con ellos cuando están distraídos; hay quienes les encajan un hacha, y quienes se rascan la espalda con sus nudos. Yo me cuento entre estos últimos.
Las funciones de las raíces, por otro lado, gozan de mala fama: se puede resumir todo en que provocan tropezones y forman asientos harto incómodos. Sin embargo, no hay mejor ni más viva sombra que la que nos rodea cuando estiramos los brazos entre las raíces de los árboles. Cuando se puede.
En fin, que los árboles son hombres barbudos o mujeres con peluca que sirven para demasiadas cosas. Sin duda alguna, la mejor de ellas es que los árboles son el mejor sitio para matar las tardes cuando estoy (o no) contigo.
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jueves, 14 de octubre de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
martes, 8 de diciembre de 2009
Nudoso, como los porqués y los sinembargo (correo grisazulado).
Nos vamos. Como no manejo y tú no tienes carro, decidimos caminar un poco hasta encontrar un taxi. Quizá no hablamos, pero nos gusta la compañía y el olor a sábanas limpias que se carga hoy la ciudad. Caminando llegamos al parque y sus farolas blancas, "Y la luz es bella", te dices, "Y la luz es bella" me digo. Atravesamos diciéndonos versos a media voz (porque en el fondo somos unos exquisitos) o impresionados por los que juegan ajedrez en el parque a las 12 de la noche (porque en el fondo somos unos provincianos). El taxi se orilla, y tú subes, y yo contigo. "Playas", le digo
Y tú quizá te recuestas en mi hombro, y yo quizá me recuesto en tu cabeza. Quizá en la carretera me atrevo y suspiro un poco, y quizá -sólo quizá- ya sabes que hacía rato que venía suspirando. Suspirándote.
Eventualmente llegamos, pagamos y bajamos. Abro la reja del edificio y te dejo subir delante las escaleras. En el tercer piso está mi departamento y tú lo sabes porque hay una luna de cerámica colgando a un lado de la puerta. Mientras estamos afuera mi perrito ladra y golpea con sus patas la puerta. Pero no entramos. Yo te tomo la mano (hacía rato que nos hacía falta ese contacto), te llevo a la derecha, y te dejo en el pasillo frente a mi ventana. Te digo que me esperes, que no te muevas, que no tardo, que ahí vengo; y tú me dices "Sí, sí, sí, apúrate". Y yo entro a la casa, y entro a mi cuarto, y me pongo de rodillas en la cama, y abro las persianas, y te sonrío, y me sonríes, y abro la ventana, y te digo "Entra". Y tú me dices "¿Qué?", "Entra", "¿Por la ventana?", "Sí, entra", dudas, "Te paso mi bolsa", la tomo, la pongo a un lado "Siéntate en el marco y déjate caer; aquí está la cama", "Vale".
Puck.
Te quedas acostada con las pantorrillas todavía colgando del marco; yo me siento en el brazo del sillón y te observo observar.
No decimos nada por varios minutos.
"Creo que es como me lo imaginé"
Metes las pantorrillas, te sientas.
Haces preguntas, las contesto.
Te ofrezco una pijama.
Paso al baño mientras te cambias, y cuando vuelvo te encuentro empijamada.
Eres bella, ¿te lo he dicho?
Desde que empecé a hurgar en tus fotos del Facebook lo pienso.
Y creo que te lo digo.
O creo que deslizo mi brazo por tu cuello y te abrazo y te digo "Qué gusto, carajo".
Y apago la luz.
(La segunda parte está más abajo)
Y tú quizá te recuestas en mi hombro, y yo quizá me recuesto en tu cabeza. Quizá en la carretera me atrevo y suspiro un poco, y quizá -sólo quizá- ya sabes que hacía rato que venía suspirando. Suspirándote.
Eventualmente llegamos, pagamos y bajamos. Abro la reja del edificio y te dejo subir delante las escaleras. En el tercer piso está mi departamento y tú lo sabes porque hay una luna de cerámica colgando a un lado de la puerta. Mientras estamos afuera mi perrito ladra y golpea con sus patas la puerta. Pero no entramos. Yo te tomo la mano (hacía rato que nos hacía falta ese contacto), te llevo a la derecha, y te dejo en el pasillo frente a mi ventana. Te digo que me esperes, que no te muevas, que no tardo, que ahí vengo; y tú me dices "Sí, sí, sí, apúrate". Y yo entro a la casa, y entro a mi cuarto, y me pongo de rodillas en la cama, y abro las persianas, y te sonrío, y me sonríes, y abro la ventana, y te digo "Entra". Y tú me dices "¿Qué?", "Entra", "¿Por la ventana?", "Sí, entra", dudas, "Te paso mi bolsa", la tomo, la pongo a un lado "Siéntate en el marco y déjate caer; aquí está la cama", "Vale".
Puck.
Te quedas acostada con las pantorrillas todavía colgando del marco; yo me siento en el brazo del sillón y te observo observar.
No decimos nada por varios minutos.
"Creo que es como me lo imaginé"
Metes las pantorrillas, te sientas.
Haces preguntas, las contesto.
Te ofrezco una pijama.
Paso al baño mientras te cambias, y cuando vuelvo te encuentro empijamada.
Eres bella, ¿te lo he dicho?
Desde que empecé a hurgar en tus fotos del Facebook lo pienso.
Y creo que te lo digo.
O creo que deslizo mi brazo por tu cuello y te abrazo y te digo "Qué gusto, carajo".
Y apago la luz.
(La segunda parte está más abajo)
Nudo doble (correo azul oscuro)
Creo que me despierto antes que tú, con una rica sensación a tibio. Creo que también te escucho roncar y me causa gracia. Creo que inclusive te miro durmiendo y me das ternura. Luego me levanto, voy al baño, me miro en el espejo y me gusta cómo me queda la camiseta de la pijama. Los pantalones me los quité en la cama: nunca duermo con pantalones puestos. Te lo dije y no te importó. No soporto las cosas que me aprietan en la panza. No soporto las cosas que aprietan en general.
Camino descalza por tu cuarto y busco con los ojos el oso tarahumara. Pero es que hay muchas cosas y no lo descubro en seguida. Entonces me doy vuelta despacito mirando en cada rincón y de repente te veo sonriente y despierto. Me estabas mirando. Quizás estabas despierto desde el principio. Quizás te despertaste mucho antes que yo.
El osito me mira desde un estante, nos mira. Y su mirada es un poco menos triste.
Camino descalza por tu cuarto y busco con los ojos el oso tarahumara. Pero es que hay muchas cosas y no lo descubro en seguida. Entonces me doy vuelta despacito mirando en cada rincón y de repente te veo sonriente y despierto. Me estabas mirando. Quizás estabas despierto desde el principio. Quizás te despertaste mucho antes que yo.
El osito me mira desde un estante, nos mira. Y su mirada es un poco menos triste.
(Silvia Favaretto)
lunes, 26 de octubre de 2009
La boda de mi tío
La verdad es que me veo bastante bien con traje
Me veo bastante bien porque realmente parece que estoy usando un traje.
Es decir, realmente es un traje, pero no es realmente un traje.
Es un disfraz.
Es como pintarme un rayo en la frente y decir que soy Harry Potter. Si me pinto un rayo en la frente me convierto en Harry Potter, aunque realmente no soy Harry Potter, pero para el caso sí me convierto en Harry Potter.
Claro, no me fui a la boda disfrazado de Harry Potter. Me fui a la boda disfrazado de traje. Esto quiere decir que me di un buen duchazo, que salí de la regadera con la toalla amarrada a la cadera, que limpié el vaho del espejo para poder cepillarme el cabello, que me puse la camisa, el pantalón, la corbata, que boleé mis zapatos, que me puse el saco y el pisacorbatas, que acomodé los puños, que me cubrí de una nube de loción fina, que limpié mis lentes, que acomodé por sexta vez el nudo de la corbata.
Luego salí a la calle- y realmente parecía que estaba usando un traje.Pero en el fondo no era un traje, era aquél disfraz de adulto que me pongo.
E igual que como cuando me disfrazo de Harry Potter no puedo empezar a hacer magia (porque en el fondo no soy Harry Potter por más que lo intente), cuando me disfrazo de adulto no soy realmente adulto. Soy yo disfrazado de adulto
Y por eso tengo que dejar una clave para no empezar a creer que realmente que soy adulto, porque luego sucede que cuando uno se pone un traje la gente te ve y piensa "Oh, allí va un adulto" y de tanto que te ven y que te piensan empiezas a creer que realmente eres un adulto.
Y pensar que eres un adulto cuando en realidad sólo estás disfrazado de adulto es un grave error. Es como aventarse del techo con una escoba entre las piernas porque piensas que eres Harry Potter sólo porque estás disfrazado de Harry Potter y terminas con la pierna rota y el culo astillado.
Por eso decidí dejarme pistas para no empezar a creer que realmente soy un adulto. Un rastro de migas de pan entre mi yoez y el concepto de ser un adulto.
Por eso opté por usar un calcetín verde y un calcetín guinda. Así la gente que me veía pensaba "Oh, allí va un adulto" mientras yo, por lo bajo, me recordaba "Nadie, excepto tú, lo sabe".
Me veo bastante bien porque realmente parece que estoy usando un traje.
Es decir, realmente es un traje, pero no es realmente un traje.
Es un disfraz.
Es como pintarme un rayo en la frente y decir que soy Harry Potter. Si me pinto un rayo en la frente me convierto en Harry Potter, aunque realmente no soy Harry Potter, pero para el caso sí me convierto en Harry Potter.
Claro, no me fui a la boda disfrazado de Harry Potter. Me fui a la boda disfrazado de traje. Esto quiere decir que me di un buen duchazo, que salí de la regadera con la toalla amarrada a la cadera, que limpié el vaho del espejo para poder cepillarme el cabello, que me puse la camisa, el pantalón, la corbata, que boleé mis zapatos, que me puse el saco y el pisacorbatas, que acomodé los puños, que me cubrí de una nube de loción fina, que limpié mis lentes, que acomodé por sexta vez el nudo de la corbata.
Luego salí a la calle- y realmente parecía que estaba usando un traje.Pero en el fondo no era un traje, era aquél disfraz de adulto que me pongo.
E igual que como cuando me disfrazo de Harry Potter no puedo empezar a hacer magia (porque en el fondo no soy Harry Potter por más que lo intente), cuando me disfrazo de adulto no soy realmente adulto. Soy yo disfrazado de adulto
Y por eso tengo que dejar una clave para no empezar a creer que realmente que soy adulto, porque luego sucede que cuando uno se pone un traje la gente te ve y piensa "Oh, allí va un adulto" y de tanto que te ven y que te piensan empiezas a creer que realmente eres un adulto.
Y pensar que eres un adulto cuando en realidad sólo estás disfrazado de adulto es un grave error. Es como aventarse del techo con una escoba entre las piernas porque piensas que eres Harry Potter sólo porque estás disfrazado de Harry Potter y terminas con la pierna rota y el culo astillado.
Por eso decidí dejarme pistas para no empezar a creer que realmente soy un adulto. Un rastro de migas de pan entre mi yoez y el concepto de ser un adulto.
Por eso opté por usar un calcetín verde y un calcetín guinda. Así la gente que me veía pensaba "Oh, allí va un adulto" mientras yo, por lo bajo, me recordaba "Nadie, excepto tú, lo sabe".
martes, 6 de octubre de 2009
Reseña.
Hace 18 años que me fui de D.F.. Hace 4 que hablé francés por primera vez. Hace 5 que escribí mi primer cuento serio. Hace 10 que dejé de vivir con mis abuelos. Hace 14 que se me cayó el primer diente. Hace 17 que acabé mi primer libro de Mafalda. Hace 8 que uso lentes. Hace 5 que llevo bufanda. Hace 12 que usé, por primera y única vez, mi carta de los padres divorciados para no hacer la tarea. Hace un año que conocí a Zamara (y a la subsecuente mesnada de locos que vinieron a cambiarme la vida). Hace 9 años leí mi primer libro adulto, y hace 8 que tuve mi primera computadora.
Y aún así, creo que nada realmente interesante me ha sucedido.
Y aún así, creo que nada realmente interesante me ha sucedido.
(fuente)
martes, 23 de junio de 2009
Noticiero.
Y buéh, hay un par de noticias pequeñitas que quisiera compartirles:
I. Me he mudado parcialmente de blog. No, Mecanografomanías no desaparece; es sólo que ya necesitaba un espacio para poner únicamente mis textos. De hecho, básicamente es el mismo blog, pero sin tantos videítos. Aquí me pueden encontrar: http://cronopio28.blogspot.com/.
II. Esta es una noticia pequeña para ustedes, pero bastante importante para mí:
Mi querida Cronopia (que en estos momentos está en Santiago de Chile) acaba de conseguirme un autógrafo de Liniers con gato Fellini incluido.
Por cosas como éstas es que vale la pena tener un blog, que la gente te lea, que la leas, que te platique, que le platiques, que se hagan buenos compas, lindos amigos, cronopios paralelos, que te consigan autógrafos de Liniers, que no puedas evitar sonreir y pMafalda.
Yo sé que a ustedes quizá no les importa, pero yo, por dentro, estoy bailando tregua y catala.
[Oh, sí, me llamo Humberto... mucho gusto]
III. En realidad ya me se acabaron las noticias...
Bueno, no. En realidad tengo que escribir 50 páginas de una novela para antes del 31 de Julio. Se solicita ayuda.
ta-ta.
I. Me he mudado parcialmente de blog. No, Mecanografomanías no desaparece; es sólo que ya necesitaba un espacio para poner únicamente mis textos. De hecho, básicamente es el mismo blog, pero sin tantos videítos. Aquí me pueden encontrar: http://cronopio28.blogspot.com/.
II. Esta es una noticia pequeña para ustedes, pero bastante importante para mí:
Mi querida Cronopia (que en estos momentos está en Santiago de Chile) acaba de conseguirme un autógrafo de Liniers con gato Fellini incluido.
Por cosas como éstas es que vale la pena tener un blog, que la gente te lea, que la leas, que te platique, que le platiques, que se hagan buenos compas, lindos amigos, cronopios paralelos, que te consigan autógrafos de Liniers, que no puedas evitar sonreir y pMafalda.
Yo sé que a ustedes quizá no les importa, pero yo, por dentro, estoy bailando tregua y catala.
[Oh, sí, me llamo Humberto... mucho gusto]
III. En realidad ya me se acabaron las noticias...
Bueno, no. En realidad tengo que escribir 50 páginas de una novela para antes del 31 de Julio. Se solicita ayuda.
ta-ta.
jueves, 4 de junio de 2009
25 datos aleatorios de mi persona.
1. Soy lampiño, pero tengo un vello en el pezón al que llamo Pinky.
2. Me encanta le gente que dice oj-alá en vez de ojalá.
3. Colecciono botellas bonitas.
4. Hay canciones que me encantan pero que no se las comparto a nadie porque vivo con el sueño de que "algún día las podré tocar".
5. No sabía quién era José Alfredo Jiménez hasta que cumplí 18 años.
6. Cuando tenía quince años, viví como unos dos meses en Montreal. Solo.
7. Tengo bóxers de Batman, y los uso.
8. Una vez comí tacos con Diego Luna y Jesús Ochoa.
9. El sueño de mi vida es dejar una pared verde por pegarle mocos, como mi primo Jorge.
10. Alguna vez -mientras me bañaba- tomé una navaja de afeitar, volteé hacia abajo y pensé "qué pasará...".
11. Un haitiano me enseñó a bailar breakdance cuando viví en Montreal.
12. Llevo contando el mismo chiste de gallegos desde los ocho años.
13. La vez que mejor he dormido junto a otra persona fue con otro hombre.
14. Los únicos dos estados que no conozco son Tlaxcala y Tamaulipas. Creo que no me pierdo de mucho.
15. He regalado Primavera con una esquina rota once veces.
16. No puedo entender la letra de una canción si no la leo. Aunque sea una balada en español, no la entiendo.
17. Uso shampoo y acondicionador Sedal Anti-sponge. También me cepillo el cabello tres veces al día (cuando es posible)
18. Me caga la risa de las sopranos.
19. "Si no tiene un artículo en Wikipedia, no existe" podría ser mi lema.
20. Nunca he podido terminar Rayuela. Lo sé, lo sé... crucifíquenme, pero rapidito.
21. Leí el primer libro de Harry Potter cuando tenía once, el segundo cuando cumplí los doce, el tercero esperó a que cumpliera los trece, el cuarto lo olvidé hasta que lo leí a los catorce, el quinto lo leí al tener los quince, el sexto lo compré en Montreal y lo terminé de leer un día después de cumplir los dieciséis, el séptimo lo compré en la editorial -en Nueva York- el día del lanzamiento; a poco más de un mes de cumplir los dieciocho (osea, tenía diecisiete). Crecí con Harry Potter, pues.
22. Como papel.
23. Tengo la custodia compartida de todas las películas de Woody Allen que compré con mi ex-novia. Son como 15.
24. Una vez me robé unos chicles de la tiendita de la esquina, y esta es la primera vez que lo confieso.
25. Llevo casi cinco años usando la misma bufanda.
2. Me encanta le gente que dice oj-alá en vez de ojalá.
3. Colecciono botellas bonitas.
4. Hay canciones que me encantan pero que no se las comparto a nadie porque vivo con el sueño de que "algún día las podré tocar".
5. No sabía quién era José Alfredo Jiménez hasta que cumplí 18 años.
6. Cuando tenía quince años, viví como unos dos meses en Montreal. Solo.
7. Tengo bóxers de Batman, y los uso.
8. Una vez comí tacos con Diego Luna y Jesús Ochoa.
9. El sueño de mi vida es dejar una pared verde por pegarle mocos, como mi primo Jorge.
10. Alguna vez -mientras me bañaba- tomé una navaja de afeitar, volteé hacia abajo y pensé "qué pasará...".
11. Un haitiano me enseñó a bailar breakdance cuando viví en Montreal.
12. Llevo contando el mismo chiste de gallegos desde los ocho años.
13. La vez que mejor he dormido junto a otra persona fue con otro hombre.
14. Los únicos dos estados que no conozco son Tlaxcala y Tamaulipas. Creo que no me pierdo de mucho.
15. He regalado Primavera con una esquina rota once veces.
16. No puedo entender la letra de una canción si no la leo. Aunque sea una balada en español, no la entiendo.
17. Uso shampoo y acondicionador Sedal Anti-sponge. También me cepillo el cabello tres veces al día (cuando es posible)
18. Me caga la risa de las sopranos.
19. "Si no tiene un artículo en Wikipedia, no existe" podría ser mi lema.
20. Nunca he podido terminar Rayuela. Lo sé, lo sé... crucifíquenme, pero rapidito.
21. Leí el primer libro de Harry Potter cuando tenía once, el segundo cuando cumplí los doce, el tercero esperó a que cumpliera los trece, el cuarto lo olvidé hasta que lo leí a los catorce, el quinto lo leí al tener los quince, el sexto lo compré en Montreal y lo terminé de leer un día después de cumplir los dieciséis, el séptimo lo compré en la editorial -en Nueva York- el día del lanzamiento; a poco más de un mes de cumplir los dieciocho (osea, tenía diecisiete). Crecí con Harry Potter, pues.
22. Como papel.
23. Tengo la custodia compartida de todas las películas de Woody Allen que compré con mi ex-novia. Son como 15.
24. Una vez me robé unos chicles de la tiendita de la esquina, y esta es la primera vez que lo confieso.
25. Llevo casi cinco años usando la misma bufanda.
viernes, 29 de mayo de 2009
La muerte y otras sorpresas de Mario Benedetti.
Ustedes no lo saben (¿cómo podrían saberlo?), pero la muerte de Benedetti me afectó terriblemente. Le lloré, sí, al enterarme. Y también al día siguiente. Y también al día siguiente.
Debo admitir que me conmovieron -y me sorprendieron- profundamente las llamadas para darme el pésame. Cosa rara, por cierto, es que todas coincidieron en el hecho de que fui "la primer persona en la que pensé al enterarme".
Gracias.
No todos los días se me muere un padre (o alguien que era algo así como un padre).
En fin, alargué el luto.
No quise leer noticias, no quise ver su féretro, no quise abrir un libro suyo.
Tampoco quise escuchar su nombre, ni escuchar sus versos, ni hacer muchos comentarios.
Duele mucho.
No tengo razones para haberlo hecho, pero hoy por fin me decidí a abrir un libro suyo. La muerte y otras sorpresas, se llama.
Adecuado.
No quise -como hago siempre- empezar con un cuento al azar. Lo abrí desde la primera página. El primer cuento del libro se llama "La muerte".
Adecuado.
Nostalgié su prosa. Miento, fue más grave que eso. Nostalgié el recuerdo de la primera impresión que tuve de su prosa. Por primera vez en un par de años, no me fijé en sus palabras, en sus recursos, en sus métodos, en sus juegos. Lo leí de la misma forma en que lo empecé a leer: como con los ojos vendados.
Tuve una revelación.
Plagié a Benedetti.
En serio, creo que lo hice. Vean: La muerte, de Benedetti y Diez y media, el primer cuento que subí al blog.
(Qué adecuado me parece ahora aquello de "[...]y otras sorpresas")
No, no se alarmen. Esto no es un mea culpa. Sencillamente, nunca me había dado cuenta.
Los hechos:
Al comenzar a leerlo, yo recordé haberlo leído antes. Resulta que lo confundí con uno muy parecido que termina de forma totalmente distinta (y de cuyo nombre -"Ah, qué conveniente", dirán ustedes- no puedo acordarme).
Mis teorías:
Mi conclusión:
El muy cabrón (si lo conocen como lo conocí yo, tienen derecho a llamarlo cabrón) se está aprovechando de que está muerto para burlarse de mí.
Me hizo un guiño, yo lo sé.
Yo lo sé.
Debo admitir que me conmovieron -y me sorprendieron- profundamente las llamadas para darme el pésame. Cosa rara, por cierto, es que todas coincidieron en el hecho de que fui "la primer persona en la que pensé al enterarme".
Gracias.
No todos los días se me muere un padre (o alguien que era algo así como un padre).
En fin, alargué el luto.
No quise leer noticias, no quise ver su féretro, no quise abrir un libro suyo.
Tampoco quise escuchar su nombre, ni escuchar sus versos, ni hacer muchos comentarios.
Duele mucho.
No tengo razones para haberlo hecho, pero hoy por fin me decidí a abrir un libro suyo. La muerte y otras sorpresas, se llama.
Adecuado.
No quise -como hago siempre- empezar con un cuento al azar. Lo abrí desde la primera página. El primer cuento del libro se llama "La muerte".
Adecuado.
Nostalgié su prosa. Miento, fue más grave que eso. Nostalgié el recuerdo de la primera impresión que tuve de su prosa. Por primera vez en un par de años, no me fijé en sus palabras, en sus recursos, en sus métodos, en sus juegos. Lo leí de la misma forma en que lo empecé a leer: como con los ojos vendados.
Tuve una revelación.
Plagié a Benedetti.
En serio, creo que lo hice. Vean: La muerte, de Benedetti y Diez y media, el primer cuento que subí al blog.
(Qué adecuado me parece ahora aquello de "[...]y otras sorpresas")
No, no se alarmen. Esto no es un mea culpa. Sencillamente, nunca me había dado cuenta.
Los hechos:
Al comenzar a leerlo, yo recordé haberlo leído antes. Resulta que lo confundí con uno muy parecido que termina de forma totalmente distinta (y de cuyo nombre -"Ah, qué conveniente", dirán ustedes- no puedo acordarme).
Mis teorías:
- Tengo la impresión de que asumí que los dos eran uno mismo, y dado que el otro nunca fue uno de mis cuentos preferidos, me saltaba éste, el original, por mera desidia.
- Mi segunda impresión es que, considerando que leo los cuentos al azar, nunca caí en él.
- La tercera de mis impresiones es que sencillamente lo leí, y me olvidé. En algún lugar del mate se me ha de haber quedado.
Mi conclusión:
El muy cabrón (si lo conocen como lo conocí yo, tienen derecho a llamarlo cabrón) se está aprovechando de que está muerto para burlarse de mí.
Me hizo un guiño, yo lo sé.Yo lo sé.
miércoles, 20 de mayo de 2009
A la ventana Carolina.
Este post tiene dedicatoria.
Resulta que mi Cronopia Paralela se ha estado sintiendo mal estas últimas semanas.
Como está lejos (está en Santiago), no puedo llegar y abrazarla y sacudirla.
Y como que ya me preocupa.
Entonces va esto:
Resulta que mi Cronopia Paralela se ha estado sintiendo mal estas últimas semanas.
Como está lejos (está en Santiago), no puedo llegar y abrazarla y sacudirla.
Y como que ya me preocupa.
Entonces va esto:
miércoles, 13 de mayo de 2009
Conversación reibenesca.
[Yo soy el de la letra blanca]
Mira, algún día yo agarraré y escribiré un libro bien bien pinche complejo
("para el deleite de los eruditos" lo llamará la crítica)
y lo intitularé: "Chaquetas literarias"
nomás para quitarme la espinita...
Jajajajajaja
¿Qué tal, papá?
Yo quiero escribir dos libros complejos, de hecho.
Uno como el tuyo.
Y otro que simplemente no tenga ni madres de sentido.
Jajajaja
¿Algo así como Finnegan's Wake?
Sí, algo por ahí.
Jajajaja
Jajajaja
Y que todos los críticos se quiebren el coco pensando qué significa.
Y nunca decir.
Y, al morir, dejar un ensayito que diga que simplemente escribí sandeces para cagar el palo.
Jajajajaja
Me late, me late
Jajajajaja
Y ya después vas y lo depositas en las oficinas de la RAE
con instrucciones de que no se abra hasta el 2170
para que la tribu de especialistas en tu libro
(psicólogos, literatos y la onda)
lo abra
y vea cómo su vida deja de tener sentido.
Jajajajaja.
Estará repleto de neologismos sin sentido, adjetivaciones arcaicas, galicismos, esquizofrenologías y demás.
Jajajajajaja
Jajajaja
También algún día voy a hacer
un libro para niños...
Oh, y un libro surrealista, como el de los cronopios de Cortázar.
A huevo.
Yo quiero hacer un libro dadá.
Jajajaja
Sí, no mames... "cubismo literario"
Retrosimbolismo.
No tengo idea de cómo puede ser, pero tal vez luego lo sepa.
Jajajaja
Literatura anhídrica
Jajajaja
Teatro tabaquista.
Jajajaja
Hummm...
¡Poesía molar!
Jajajaja
Fíjate que me gustan las muelas.
Son tiernas.
Me gustan morras por sus muelas.
Bueno, no tanto, pero me gustan como atractivo físico.
Jajajaja
Chale...
¿Qué no sabes eso de "a caballo dado no se le ve el colmillo"?
Pero no son caballos ;D
Por eso me gusta que me monten a mí.
Me gusta ser caballo de rodeo.
Jajajaja
Bien Jaime López.
¿Cuál rola?
Creo que no la he escuchado.
La de “Me siento bien pero me siento mal“
Aaah sí
“no me acuerdo qué y se me encaramó.”
Jajaja
Sí, exacto
Llegué a la cama
Así mero.
Así mesmamente
¨Oh, no... m'átopella!"
Jajajaja. Caray, me encanta esa chiste..
(Ensayos kilobyteanos)
Sé que ya escuché ese chiste, pero no lo recuerdo...
(Poesía lúbrica)
(Teatro vaginoplástico)
el de la onomatopeya
y el pollito
Ah, sí, ya. Jajaja.
Esta conversación la tuve hace como un mes con mi amigo Rafael (http://reiben.blogspot.com/). Por alguna extraña razón la había copypasteado a un archivo de word. Hoy lo reencontré. Me causó tanta gracia (somos simpáticos, pues) que decidí postearlo.
Oh, y para los que no se lo sepan, aquí va el chiste del pollito:
-¿Sabes qué es una onomatopeya?
-Sí...
-(Tienes que decir que no...)
-Oh... no, no lo sé.
-Una onomatopeya es un pollito que va caminando por la calle, que ve un camión que se dirige a él, y que grita: "Oh, ¡No!... ¡M'atopella!
-Ah.
Mira, algún día yo agarraré y escribiré un libro bien bien pinche complejo
("para el deleite de los eruditos" lo llamará la crítica)
y lo intitularé: "Chaquetas literarias"
nomás para quitarme la espinita...
Jajajajajaja
¿Qué tal, papá?
Yo quiero escribir dos libros complejos, de hecho.
Uno como el tuyo.
Y otro que simplemente no tenga ni madres de sentido.
Jajajaja
¿Algo así como Finnegan's Wake?
Sí, algo por ahí.
Jajajaja
Jajajaja
Y que todos los críticos se quiebren el coco pensando qué significa.
Y nunca decir.
Y, al morir, dejar un ensayito que diga que simplemente escribí sandeces para cagar el palo.
Jajajajaja
Me late, me late
Jajajajaja
Y ya después vas y lo depositas en las oficinas de la RAE
con instrucciones de que no se abra hasta el 2170
para que la tribu de especialistas en tu libro
(psicólogos, literatos y la onda)
lo abra
y vea cómo su vida deja de tener sentido.
Jajajajaja.
Estará repleto de neologismos sin sentido, adjetivaciones arcaicas, galicismos, esquizofrenologías y demás.
Jajajajajaja
Jajajaja
También algún día voy a hacer
un libro para niños...
Oh, y un libro surrealista, como el de los cronopios de Cortázar.
A huevo.
Yo quiero hacer un libro dadá.
Jajajaja
Sí, no mames... "cubismo literario"
Retrosimbolismo.
No tengo idea de cómo puede ser, pero tal vez luego lo sepa.
Jajajaja
Literatura anhídrica
Jajajaja
Teatro tabaquista.
Jajajaja
Hummm...
¡Poesía molar!
Jajajaja
Fíjate que me gustan las muelas.
Son tiernas.
Me gustan morras por sus muelas.
Bueno, no tanto, pero me gustan como atractivo físico.
Jajajaja
Chale...
¿Qué no sabes eso de "a caballo dado no se le ve el colmillo"?
Pero no son caballos ;D
Por eso me gusta que me monten a mí.
Me gusta ser caballo de rodeo.
Jajajaja
Bien Jaime López.
¿Cuál rola?
Creo que no la he escuchado.
La de “Me siento bien pero me siento mal“
Aaah sí
“no me acuerdo qué y se me encaramó.”
Jajaja
Sí, exacto
Llegué a la cama
Así mero.
Así mesmamente
¨Oh, no... m'átopella!"
Jajajaja. Caray, me encanta esa chiste..
(Ensayos kilobyteanos)
Sé que ya escuché ese chiste, pero no lo recuerdo...
(Poesía lúbrica)
(Teatro vaginoplástico)
el de la onomatopeya
y el pollito
Ah, sí, ya. Jajaja.
Esta conversación la tuve hace como un mes con mi amigo Rafael (http://reiben.blogspot.com/). Por alguna extraña razón la había copypasteado a un archivo de word. Hoy lo reencontré. Me causó tanta gracia (somos simpáticos, pues) que decidí postearlo.
Oh, y para los que no se lo sepan, aquí va el chiste del pollito:
-¿Sabes qué es una onomatopeya?
-Sí...
-(Tienes que decir que no...)
-Oh... no, no lo sé.
-Una onomatopeya es un pollito que va caminando por la calle, que ve un camión que se dirige a él, y que grita: "Oh, ¡No!... ¡M'atopella!
-Ah.
domingo, 10 de mayo de 2009
Opciones
Podría hablar de la crema, y pontificar sobre el horror que representa para el mundo. Para el mundo de mi dermis, me refiero.
Podría hablar también de los insectos. Hablarles del horror que me causa el descubrirlos en mi cuarto, y de la urticaria psicológica que le sigue al descubrimiento.
También podría hablar de mi techo, o de mis fotos, de mis mapas, de mis cuadros, de mis botellas, de mis discos… ay, en fin; de todas las encantadoras y mágicas mugres mías.
Podría hacerte también un análisis estético del disco de fados que me prestó Rodolfo (mi vecino, el madrileño), o de cómo la saudade intrínseca del fado -y más concretamente- la de Zeca Afonso- me es absurdamente familiar. La saudade y yo como uno mismo, o La nostalgia de la saudade en la lengua española, suenan a buenos títulos para ensayo sociológico, pero… ¿cómo hablar de algo que no se tiene, o no se siente, bajo el espectro de mi cultura idiomática? La saudade viene a ser algo así como el símil lingüístico de la “envidia del pene” freudiana.
De la misma manera, podría divagar sobre Silvio y la continua necesidad que tengo de revivirlo. Sí, en efecto, de cuando en cuando se me muere el tal Rodríguez, y me veo forzado a (repito) revivirlo. Más concretamente, a revivírmelo. Y es que, de serles sincero -sé bien que sonará a blasfemia-, de un tiempo para acá el cubano me aburre horrores.
Podría también contarles que llevo los últimos tres o cuatro días leyendo sobre dinastías europeas. No sólo me conozco al dedillo las dinastías francesas, sino que ahora puedo presumir que tengo mi modesta base de conocimientos sobre las coronas españolas, portuguesas e inglesas. Cabe mencionar que la razón de mi apatía hacia Alemania e Italia se debe a la enorme confusión que me provocan sus líneas dinásticas -o falta de ellas-; pero es que, ¿no les causa desesperación esa ridícula cantidad de ducados, condados, principados y demás yerbas de olor?
Me he estado mordiendo el labio todo el día, de eso también podría hablarles. Sangra, y ya está medio inflamado. Sabe rica la sangre; y tengo el extraño impulso de echarle limón y sal. Ardería como el carajo, pero les aseguro que sabría mucho mejor.
Y bueno, en general podría decirles muchas cosas (casi nunca me faltan cosas que decir), pero hoy ando con cierto desgano en cuanto a profundización se refiere. A esta hora de noche no puedo dejar de pensar que la quiero, y que es por ella por quien me muerdo los labios.
Podría hablar también de los insectos. Hablarles del horror que me causa el descubrirlos en mi cuarto, y de la urticaria psicológica que le sigue al descubrimiento.
También podría hablar de mi techo, o de mis fotos, de mis mapas, de mis cuadros, de mis botellas, de mis discos… ay, en fin; de todas las encantadoras y mágicas mugres mías.
Podría hacerte también un análisis estético del disco de fados que me prestó Rodolfo (mi vecino, el madrileño), o de cómo la saudade intrínseca del fado -y más concretamente- la de Zeca Afonso- me es absurdamente familiar. La saudade y yo como uno mismo, o La nostalgia de la saudade en la lengua española, suenan a buenos títulos para ensayo sociológico, pero… ¿cómo hablar de algo que no se tiene, o no se siente, bajo el espectro de mi cultura idiomática? La saudade viene a ser algo así como el símil lingüístico de la “envidia del pene” freudiana.
De la misma manera, podría divagar sobre Silvio y la continua necesidad que tengo de revivirlo. Sí, en efecto, de cuando en cuando se me muere el tal Rodríguez, y me veo forzado a (repito) revivirlo. Más concretamente, a revivírmelo. Y es que, de serles sincero -sé bien que sonará a blasfemia-, de un tiempo para acá el cubano me aburre horrores.
Podría también contarles que llevo los últimos tres o cuatro días leyendo sobre dinastías europeas. No sólo me conozco al dedillo las dinastías francesas, sino que ahora puedo presumir que tengo mi modesta base de conocimientos sobre las coronas españolas, portuguesas e inglesas. Cabe mencionar que la razón de mi apatía hacia Alemania e Italia se debe a la enorme confusión que me provocan sus líneas dinásticas -o falta de ellas-; pero es que, ¿no les causa desesperación esa ridícula cantidad de ducados, condados, principados y demás yerbas de olor?
Me he estado mordiendo el labio todo el día, de eso también podría hablarles. Sangra, y ya está medio inflamado. Sabe rica la sangre; y tengo el extraño impulso de echarle limón y sal. Ardería como el carajo, pero les aseguro que sabría mucho mejor.
Y bueno, en general podría decirles muchas cosas (casi nunca me faltan cosas que decir), pero hoy ando con cierto desgano en cuanto a profundización se refiere. A esta hora de noche no puedo dejar de pensar que la quiero, y que es por ella por quien me muerdo los labios.
sábado, 2 de mayo de 2009
Giustificazione
Yo creo que ya casi ni se acuerdan de los tiempos en que entraban a este blog y se encontraban textos y botellas al mar que yo aventaba. Caray, que ni yo me acuerdo. Todo Abril estuve evitando el blog, y ahora que ya es mayo, pues ya es tiempo de despabilarse tantito y volver a la actividad continua, frecuente y recurrente.
En parte, me amargaron varias cositas:
Por suerte ya acabaron las vacaciones, ya acabo mi descanso voluntario, y ya me aburrí de mi descanso forzoso.
Oh, y me dieron la beca.
[Por dentro estoy bailando la macarena.]
En parte, me amargaron varias cositas:
- La presión de la solicitud de apoyo que tuve que hacer para el FOECA (la acabé de acabar a las 5 de la mañana del último día que tenía disponible)
- El viaje de dos semanas que me eché con mi padre y mis hermanos por el sureste del país (agotador de pi a pa)
- Estas dos semanas de reposo; la primera por mi propia voluntad, y la segunda por influencia (influenza) porcina.
- La semana pasada estuve leyendo cuatro libros para mi nuevo trabajo: crítico literario. Me emociona.
Por suerte ya acabaron las vacaciones, ya acabo mi descanso voluntario, y ya me aburrí de mi descanso forzoso.
Oh, y me dieron la beca.
[Por dentro estoy bailando la macarena.]
sábado, 11 de abril de 2009
Pausa
De vez en cuando hay que hacer
una pausa
sino cantarse las verdades.
Di con el poema y me resultó adecuado.
He estado ausente, para los que lo hayan notado.
Y sucede que no tengo ideas nuevas.
También sucede que twitter me consume mucho tiempo.
Necesito balancearme.
Quizá tome un rato.
¿No se agüitan?
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
sino cantarse las verdades.
Mario Benedetti
Di con el poema y me resultó adecuado.
He estado ausente, para los que lo hayan notado.
Y sucede que no tengo ideas nuevas.
También sucede que twitter me consume mucho tiempo.
Necesito balancearme.
Quizá tome un rato.
¿No se agüitan?
jueves, 9 de abril de 2009
Telescópico
http://www.telescopictext.com/
Me obsesiona.
Monterroso contaba que el oficio del escritor no es escribir, sino borrar. De su cuento más famoso, El dinosaurio, don Augusto contaba que le fue borrando y borrando hasta que el cuentico le quedó tan legendario como lo conocemos.
El texto del link de arriba es un dinosaurio desglosado.
Me obsesiona.
Monterroso contaba que el oficio del escritor no es escribir, sino borrar. De su cuento más famoso, El dinosaurio, don Augusto contaba que le fue borrando y borrando hasta que el cuentico le quedó tan legendario como lo conocemos.
El texto del link de arriba es un dinosaurio desglosado.
viernes, 3 de abril de 2009
Excusas...
En los últimos tres días he dormido un total de cinco horas.
Curiosamente no me siento cansado.
Aunque hoy en la mañana desayuné ocho quesadillas. Algo debe estar mal en mi sistema...
De seguro moriré de una afección cardiaca
que es lo mismo que morir de amor...
de amor por las quesadillas.
Curiosamente no me siento cansado.
Aunque hoy en la mañana desayuné ocho quesadillas. Algo debe estar mal en mi sistema...
De seguro moriré de una afección cardiaca
que es lo mismo que morir de amor...
de amor por las quesadillas.
sábado, 28 de marzo de 2009
Marcial Alejandro
Nosotros platicábamos y reíamos; y su silla era la que estaba más cerca de la puerta del baño de hombres. Marcial hablaba y nos contaba alguna tontería; pero de repente se quedó callado. "Está ocupado" le dijo al muchacho que se disponía a entrar por la puerta con la cortina azul. El muchacho dijo "Oh" y regresó a su mesa. Marcial nos siguió platicando como si nada.
Quince minutos después llegó un señor con las mismas intenciones. Marcial interrumpió el monólogo de Rafa Mendoza para decirle al recién llegado: "Está ocupado".
De cuando en cuando llegaban parejas, o algún nostálgico solitario, para felicitarlo por el concierto. Él les agradecía, les daba la mano, les firmaba el disco, se prestaba para la foto; pero cuando alguno se acercaba a la puerta del baño, Marcial levantaba la mano, palma abierta, y repetía: "Está ocupado".
Los hombres empezaron a hacer fila, pero nosotros seguíamos platicando tan tranquilos. De cuando en cuando alguien se acercaba y tocaba la puerta para que, quien fuera que estuviese dentro, se apurara.
De pronto, Marcial se levantó de la silla, se limpió las migajas que le cayeron en el pantalón, y entró al baño. Todos nos quedamos mudos escuchando caer hasta la última gota. Marcial salió y se volvió a sentar con nosotros, como si nada.
El domingo pasado se murió Marcial Alejandro.
El primer cuento que se publicó en este blog se lo escribí a él hace unos dos años; y el día de hoy, el shuffle tan culero del itunes me puso una canción suya.
Quince minutos después llegó un señor con las mismas intenciones. Marcial interrumpió el monólogo de Rafa Mendoza para decirle al recién llegado: "Está ocupado".
De cuando en cuando llegaban parejas, o algún nostálgico solitario, para felicitarlo por el concierto. Él les agradecía, les daba la mano, les firmaba el disco, se prestaba para la foto; pero cuando alguno se acercaba a la puerta del baño, Marcial levantaba la mano, palma abierta, y repetía: "Está ocupado".
Los hombres empezaron a hacer fila, pero nosotros seguíamos platicando tan tranquilos. De cuando en cuando alguien se acercaba y tocaba la puerta para que, quien fuera que estuviese dentro, se apurara.
De pronto, Marcial se levantó de la silla, se limpió las migajas que le cayeron en el pantalón, y entró al baño. Todos nos quedamos mudos escuchando caer hasta la última gota. Marcial salió y se volvió a sentar con nosotros, como si nada.
El domingo pasado se murió Marcial Alejandro.
El primer cuento que se publicó en este blog se lo escribí a él hace unos dos años; y el día de hoy, el shuffle tan culero del itunes me puso una canción suya.
lunes, 9 de marzo de 2009
La construcción de la imagen (Díganme)
Siento una curiosidad terrible por la cotidianeidad ajena. Y es que, ¿Cómo son ustedes en su vida diaria? ¿Cuáles son sus costumbres, sus gestos rutinarios, sus muletillas, sus sitios donde dejan que se pierda su mirada, sus manías, sus errores? ¿Dónde ponen los objetos que les dan sus pequeñas dosis de nostalgia, o de goce, o alegría? ¿Cómo dan con la llave de su casa? ¿Cómo corren el seguro a la hora de entrar en ella? ¿En qué sillón echan su bolsa, su morral, su suéter, su chamarra? ¿Cuánto tiempo esperan a que caliente el agua antes de decidirse a entrar a la regadera? Y, bueno, ¿Qué es lo que piensan en la regadera? ¿Qué piensan cuando se rasuran, cuando se limpian las orejas, cuando se analizan las mamas en el espejo? ¿Dónde guardas sus aretes, sus condones, sus fotografías de la primaria, su cinta adhesiva? ¿En qué orden acomodan sus discos, sus libros, sus películas, sus calzones? Y, sobretodo, díganme: ¿Cuál es el rinconcito del cuarto en que se sienten más a gusto?
viernes, 20 de febrero de 2009
Ya que ando por aquí...
Un día andas muy tranquilo y contento mientras lees en tu laptop la página de El País o del New York Times (bah, era Perez Hilton; pero lo del Times sonaba mejor) cuando de repente aparece una de esas ventanitas el messenger que te avisan cuando alguien se conecta. "n0 mmsssss.... tE aD0R0o0o0 jUaN!!!" sale una, y otra, y otra, y otra vez con el tilíng de rigor. Y aquí es cuando te preguntas "¿Quién carajos es esta tipa, y qué hace en mi messenger?". Abres la ventana y caes en cuenta de que seguramente es otra de esa enorme cantidad de muchachas que agregaste en tu pubertad, masómenos por la época en que realmente creías que tener muchos contactos te hacía popular.
Hay unos que se conforman con bloquearlas; otros tantos se toman el trabajo de eliminarlas una por una de sus listas de contacto. Tú no; tú hoy no tienes ganas de eliminarlas discretamente. Hoy andabas de malas.
"Eres una pendeja." es lo primero que le dices.
"kiiieeNnn eRrees?" te responde, y no es necesario agregar que la mitad de lo que escribió son letritas rosas flasheando.
"La concha de tu madre, imbécil. ¿Por qué coños no aprendes a escribir bien?"
"kE te pASaaa??"
"Me pasa que eres una idiota, que me sorprende que puedas conectar más de dos palabras, y que no entiendo que hace una puta con una botella atorada en el recto en mi messenger"
Y ella no dice nada.
Tras unos minutos, aparece desconectada. Te ha bloqueado.
Has logrado deshacerte de ella, y además de todo, lo disfrutaste. La sonrisa te queda en la boca el resto del día; o por lo menos hasta que tu tío Juan te llama para preguntarte por qué le dijiste todo eso a tu tía.
Estúpidas viejas nuevas usuarias del internet (con excepción de mi madre, que es bella, nueva y no molesta).
Hay unos que se conforman con bloquearlas; otros tantos se toman el trabajo de eliminarlas una por una de sus listas de contacto. Tú no; tú hoy no tienes ganas de eliminarlas discretamente. Hoy andabas de malas.
"Eres una pendeja." es lo primero que le dices.
"kiiieeNnn eRrees?" te responde, y no es necesario agregar que la mitad de lo que escribió son letritas rosas flasheando.
"La concha de tu madre, imbécil. ¿Por qué coños no aprendes a escribir bien?"
"kE te pASaaa??"
"Me pasa que eres una idiota, que me sorprende que puedas conectar más de dos palabras, y que no entiendo que hace una puta con una botella atorada en el recto en mi messenger"
Y ella no dice nada.
Tras unos minutos, aparece desconectada. Te ha bloqueado.
Has logrado deshacerte de ella, y además de todo, lo disfrutaste. La sonrisa te queda en la boca el resto del día; o por lo menos hasta que tu tío Juan te llama para preguntarte por qué le dijiste todo eso a tu tía.
Estúpidas viejas nuevas usuarias del internet (con excepción de mi madre, que es bella, nueva y no molesta).
miércoles, 4 de febrero de 2009
Once razones por las que la vida vale la pena.
1. Deconstructing Harry.
2. Hablar de karatekas y piratas con mi abuelo.
3. El solo de armónica que hace Bob Dylan en el concierto en The Royal Albert Hall cuando canta "Mr Tambourine Man".
4. La esquina entre la Calle Sexta y Constitución.
5. Que el paladar de ella forme una hipérbola perfecta cuando echa su cabeza para atrás al momento de reír.
6. El capítulo del Evangelio según Jesucristo en que hablan el Diablo, Dios y Jesús.
7. La caída de Juan Gabriel.
8. Esas caderas.
9. El movimiento de cabeza que hace Diana Krall al final de "I love being here with you"
10. La eternidad por fin comienza un lunes, y esas dos o tres páginas que sé que he sentido, pero al momento de hacer el balance no puedo deducir con quién.
11. El monólogo de Woody Allen sobre las razones por las que la vida vale la pena al final de "Manhattan"
2. Hablar de karatekas y piratas con mi abuelo.
3. El solo de armónica que hace Bob Dylan en el concierto en The Royal Albert Hall cuando canta "Mr Tambourine Man".
4. La esquina entre la Calle Sexta y Constitución.
5. Que el paladar de ella forme una hipérbola perfecta cuando echa su cabeza para atrás al momento de reír.
6. El capítulo del Evangelio según Jesucristo en que hablan el Diablo, Dios y Jesús.
7. La caída de Juan Gabriel.
8. Esas caderas.
9. El movimiento de cabeza que hace Diana Krall al final de "I love being here with you"
10. La eternidad por fin comienza un lunes, y esas dos o tres páginas que sé que he sentido, pero al momento de hacer el balance no puedo deducir con quién.
11. El monólogo de Woody Allen sobre las razones por las que la vida vale la pena al final de "Manhattan"
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